domingo, 19 de octubre de 2014

I Travesía Cabo de Palos



Hacía meses que estábamos inscritos en esta travesía. Me atrajo su recorrido, darle la vuelta al Cabo de Palos!!! uf, esta tenemos que hacerla. Una travesía preciosa, le decía yo a Jose y él, con el miedo en el estómago, pues no es nadador y jamás ha hecho este kilometráje en mar abierto, me contestaba, si... preciosa!!!


Las previsiones del mar eran buenas. Yo cruzaba los dedos porque así fueran, no por mí, sino por Jose. Pobret, por lo menos, que su primera travesía termine con buenas sensaciones.


A mi me gusta mucho nadar en mar abierto. Me siento bien, no sufro mucho y la sensación de sentirme pez por un ratito, es maravillosa.


En fin, que llega el día, domingo 12 de octubre, y suena el despertador; desayunamos y nos vamos dirección Cabo de Palos. En menos de hora y media ya estábamos retirando los dorsales.

El tiempo estaba regular, nublado y el viento comenzaba a levantarse. 

En el lado de la playa dónde estábamos retirando el dorsal, la mar estaba plato plato... pero en el otro lado, era justo lo contrario. 


Al terminar de desayunar nos fuimos a cambiar y escuchamos que la organización iba a cambiar el recorrido de la travesía por el estado del mar. Yo, hasta me alegré, dije... bien, así Jose no sufre. Y bueno, aunque no era lo que fuimos a nadar, no quería quejarme, ya que la seguridad es lo más importante.


Tardamos casi más de media hora en salir ya que la organización tuvo que recolocar las boyas. Veíamos en el agua como las lanchas iban y venían. 

Por fin, salimos. El agua estaba buenisima y cristalina. Estuve acompañando a Jose durante unos 300 metros pero vi que se estaba agobiando así que yo comencé a nadar algo más deprisa pero no quería alejarme mucho de él. 

Cuando llegue a la altura del faro, el mar cambío. La corriente era impresionante y esas pequeñas olitas, justitas para que cuando levantas la cabeza para ver dónde está la otra boya, se te meten en toda la boca y no te dejan ni ver ni respirar, me estaban comenzado a marear un poco; pero yo estaba disfrutando.

Las sensaciones eran muy buenas. 

Bien, entre brazada y brazada, entre pensamiento de "pobre Jose, como estará", me despisté. Y es que yo no sé como me las apaño, que siempre voy en zig zag, no soy capaz de ir en linea recta!!! jaaaa. 


Pero bien, entre despiste y despiste, que creo que recorrí más de 200 metros, salí del agua. 
Iba muy mareada, no solo por el oleaje que había, sino por las veces que tuve que ir levantando la cabeza para ver dónde me encontraba y ha donde tenía que ir. Isabel, estas ciega como topo, hija!



No estoy nada contenta con el tiempo que hice, demasiado lenta ya que tardé más de una hora en recorrer 2.600 metros y bueno, la alegría vino cuando vi a Jose salir del agua 5 escasos minutos detrás de mí; Olé ahí mi Pepito Buenasmañanas, que se me ha transformado en pez con olor a romero, jaaaaa.... 

Le vi que salia contento y con cara de "tampoco está tan mal esto de nadar, me ha gustado"! jiiiii... o sea se... que  no será la ultima vez que hagamos otra de estas.


Y bueno, así pasó y así lo he contado... Nos vemos en el agua, no sé cuando, pero seguro que otra de estas cae para el 2015!!! jaaaaa... será Tabarca?