
Tardé dos días en decidirme para adoptarlo ya que tenía a Gaia y a Mini, pero esos ojos me enamoraron y ese color chocolate de su pelo me hacía mucha gracia. Al fnal, terminó en mis brazos, lleno de garrapatas y pulgas, pero le agarré y le llevé a casa, fué la noche del 19 de abril. Ahi comenzó una corta relación, intensa pero corta. Algo dentro de mí me decía que él no iba a estar mucho en mi vida.
Por mi vida han entrado varios perros que han marcado mi personalidad; desde mi primer Alaskan Malamute, mi amado AGAGUK que removió un reto, "la IDITAROT TRAIL". KIMBAYA mi blanca Alaskan que me cantaba cuando la decia que hiciera un "yu yu" y que prometí que sus cenizas irían a parar a la tierra de sus antepasados. GAIA mi dulce golden, siempre pegada a mi, siempre atenta de mis movimientos y a quien la he hechos más kilómetros que a mi furgo!!! y mi pequeña MINI, esa yorki diferente a todos los demás...
La decisión de regalar a mi destroyer fué muy meditada pero ahora, cuando llego a casa y noto su vacío, cuando me voy a correr y no veo a un loco perro marrón correr y saltar, ladrar a todos aquellos perrros que ve durante el recorrido, no sé si ha sido la más acertada.
Tal vez he tenido poca paciencia o poco dinero para reponer todo lo que mi Oroel me rompia en casa, jajajaja... pero sé, que es un perro que necesita el espacio abierto, sentir el aire en su morro y el sol en su lomo y ante eso, ante la naturaleza, no se puede luchar o mejor dicho, no quiero luchar.

SOLO DECIR QUE GRACIAS POR ESTOS MESES, POR TUS LADRIDOS Y TUS ABRAZOS, POR TU CALOR Y ESPERO ENCONTRARTE, ALGÚN DÍA, POR NUESTROS MONTES, VERTE CORRIENDO DETRÁS DE ALGO QUE SE MUEVA Y VERTE MAS FELIZ QUE A MI LADO.
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