domingo, 27 de noviembre de 2011

Por un exceso de confianza ...

Unos días intensos, los que pasé en Benasque junto a mi querido amigo Luis, unos días que recordaré toda mi vida, por que casi, que la perdí, por una torpeza, por exceso de confianza y por cabezonería... GRACIAS LUIS por echarme la cuerda al cuello, un segundo más y te quedas sin tú Isabelita!!!



Comienza la aventura, del Pico del Alba, en Benasque...





Miércoles 23 de noviembre, sobre las 9 de la mañana, comenzamos a caminar, destino, Refugio de la Renclusa por el Pico del Alba desde los Baños de Benasque. Una pateada dura pero interesante, lo que no sabíamos, era lo que nos iba a suceder.


En menos de dos horas, ya estábamos pisando nieve (cota 2000 metros), paramos a comer algo y a beber agua. Serían las 12 horas cuando nos pusimos a pie del Ibon inferior del Alba, todo marchaba bien, ibámos en hora. La nieve era nieve polvo y costaba muchísimo caminar. Todo iba bien, GPS y mapa, perfecto, hasta que nos situamos en el ibón superior del Alba, aquí, pensamos que el pico era un paso que teníamos junto delante, pero NO, lo que veíamos no era el PICO DEL ALBA sino los QUINCE GENDARMES!! una equivocación que casi me cuesta un disgusto. Comenzamos a subir, una subida muy complicada y dura, la nieve nos llegaba hasta más de media pierna, la inclinación de la montaña, cada vez era más dura... ahora mismo, intento tragar saliba y no tener esa sensación de angustia intentando redactar lo que nos pasó, pero es bueno ser consciente y aprender de estos errores, fallos que pueden costarnos la vida.

Nos encontrábamos cerca del paso que veis justo encima de mi cabeza, en la foto. Roca, nieve, hielo. No sé como, pero de repente, me ví colgada por el piolet, de la mano derecha, con el vacio en mis pies y Luis diciéndome, no te muevas, no te muevas, te vas a caer!!! Me pidió mi piolet, y con el suyo y el mio, pudo remontar el duro paso. Yo estaba sujeta, con una mano, dentro de una grieta en la roca y con el pie izquierdo sujeto a una diminuta piedra, no sentía los dedos del frio y apenas podía respirar, lo único que le pedía a Luis era que se diese prisa con la cuerda, me iba a despeñar, tenía cerca de 20 metros de caída libre... Tardó menos de dos minutos en rodearme con la cuerda, me la pasó por detrás de la espalda y yo, como pude, me la coloqué debajo de los brazos. Luego me dió el piolet y entre un gran esfuerzo, me subió. Ahora, lo importante, era salir de ahí... el GPS nos mandaba por otro sitio, normal, no estábamos dónde pensábamos!

La noche se nos echaba encima, teníamos que salir de esa cresta como fuera! El frio, el viento, el miedo... Luis dijo, Isabel, tenemos que rapelar por aquí, así que enganchó la cuerda a una roca,su mochila en el extremo de la cuerda, para ver hasta dónde llegaba y a duras penas y con la poca luz del día que quedaba, pudimos rapelar unos 60 metros. Terminamos en la base de una piedra y de ahí, con los frontales ya colocados, pudimos encontrar la huellas de subida. Yo, apenas podía hablar, tenía el miedo en el cuerpo. Luis me dijo, Isabel bebe algo, llevamos muchas horas sin comer ni beber, pero yo no podía abrir la boca, había cometido un fallo muy muy grande, un fallo que me hubiera costado la vida y todo, por no pensar... Sobre las 22.30 horas de la noche, estábamos en la furgoneta; detrás, más de 13 horas de pateo y una cuerda en la cresta...

Nos bajamos a Benasque, a intentar dormir algo. Mañana sería otro día...

2 comentarios:

Juanjo dijo...

¡¡Aúpa Isabel!!
Estas cosas pasan en la montaña, aunque nunca esperamos que nos ocurran a uno mismo,¡¡la vida sigue!! Enhorabuena Luis,¡¡un trabajo perfecto!!
¡¡A seguir disfrutando!!

Mª Isabel Vicente Lopez dijo...

Hola Juanjo, cierto que pasan y bueno, siempre mirando el lado positivo de "la torpeza humana" para no volver a repetir. Agradezco muchísimo el poder mental de mi compañero Luis, estuvo rápido en una decisión muy importante. Siempre para adelante, a seguir disfrutando!!!